viernes, 6 de agosto de 2010

Carpinchos5

Sistemática y taxonomía

Los Cavia aperea , pequeños roedores de Sudamérica están estrechamente relacionados con los capibaras.

El capibara está considerado como el único representante reciente de la familia de los (Hydrochoerinae).[22] Aunque, investigaciones genéticas han demostrado que los roedores del género Kerodon están relacionados más estrechamente con los capibaras que con los cobaya (Cavia porcellus), de manera que Hydrochoeridae resultó un grupo parafilético. Los sistemáticos modernos, como Wilson & Reeder (2005), clasifican los capibaras dentro del grupo de los cávidos (Caviidae) y los agrupan con los Kerodon dentro la subfamilia de los Hydrochoeridae. Dentro de los roedores, pertenecen a la superfamilia de los cavioïdeus, igual que los aguties (Dasyproctidae), los pacas (Cuniculidae) y los pacaranas (Dinomyidae).

Los antepasados fósiles del capibara, están representados por diversos géneros a partir del Mioceno superior.Las formas más primitivas están clasificadas dentro la subfamilia de los cardiaterinos, que aunque es parafilética, los representantes más recientes del grupo se desarrollaron a partir de ellas. Se conoce la subfamilia de los protohidroquerinos del Plioceno, con el único género Chapalmatherium (también conocido como Protohydrochoerus). El cráneo de estas bestias era el doble de grande que el del capibara actual, y sus miembros también eran considerablemente más largos. La subfamilia de los hidroquerinos, a la cual pertenece el capibara, apareció en el Plioceno superior. Todas los restos fósiles de roedores gigantes provienen del continente americano.

En algunas sistemáticas, las dos subespecies descritas más arriba, H. h. isthmius y H. h. hydrochaeris, están clasificadas como especies distintas.

En cuanto al nombre científico correcto del género, hay una larga controversia entre el nombre Hydrochoerus, donado por Brisson en 1762, y el nombre Hydrochaeris, encuñado por Brünnich en 1772. Ambos nombres provienen de las palabras griegas hydros (agua) y choiros (puerco). El nombre dado por Brisson fue rechazado durante mucho tiempo, ya que no se conformaba en las normas de la nomenclatura binomial. Aunque la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica declaró válido el nombre de Hydrochoerus con motivo de su amplio uso, de manera que Hydrochoerus hydrochaeris es el nombre científico correcto.

Animal de compañía

Un capibara de compañía con un arnés.

Algunas personas tienen capibaras como animal de compañía. A pesar de su gran medida y exoticidad, los capibaras pueden ser compañeros gentiles. Es necesario esterilizar a los machos a la edad entre seis y nueve meses para evitar que se vuelvan agresivos y territoriales. Como otros roedores, se les puede domar para que aprendan a hacer ciertos trucos, como sentarse o pedir comida. Los capibaras de compañía están considerados animales afectuosos y limpios.[24]

Si se tiene un capibara de compañía, es necesario poder satisfacer todas las necesidades de un animal de este tipo, como un refugio donde cobijarse, comida adecuada, hierba y paja, así como un espacio de agua donde pueda jugar (sin agua donde poder bañarse, los capibaras pueden desarrollar un trastorno cutáneo que en algunos casos puede llegar a ser mortal). En el caso de casas particulares, esta última necesidad se puede conseguir con una piscina prefabricada grande.

Manuela Betancor 2010

Nutrias

NUTRIA (Lutra lutra)

Nutria pescando. Imagen cedida por su autor fuera de concurso.


FICHA TÉCNICA

Orden: Carnívora (Carnívoros).

Familia: Mustélidos.

Género: Lutra.

Especie: Lutra lutra (Linnaeus, 1758)

Subespecies presentes: Una sola especie. Dentro del género Lutra, se distinguen a nivel mundial tres especies: Lutra lutra, que se extiende por Eurasia; L. canadienses, en Norteamérica; y, L. felina, en Sudamérica.

Longitud: entre 60 y 85 cms.

Longitud de la cola: Entre 35 y 60 cms.

Peso: Entre 6,1 y 9,4 kgs., en los machos, y entre 4,4 y 6,5 kgs., en las hembras.

Status de la especie: Considerada de "interés especial" por el Catalogo Nacional de Especies Amenazadas. La Directiva Hábitats (92/43/CEE) la incluye en los anejos II y IV, correspondientes, respectivamente, a las "especies animales y vegetales de interés comunitario, para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de Conservación" y "especies animales y vegetales de interés comunitario que requieren una protección estricta". Incluida como especie vulnerable en el Libro Rojo de los Vertebrados Españoles publicado por ICONA en 1992. Está catalogada como de "interés especial". También aparece recogida en el Anexo II del Convenio de Berna, entre los animales cuyo peligro de extinción es grave y requiere especiales cuidados para su recuperación.







DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

Mustélido de cuerpo y cola fusiformes, patas cortas, con las manos dotadas de cinco dedos con uñas retráctiles, aun cuando no las cubre completamente, fuertes y cortas, cuenta con membranas interdigitales (palmeadas), pelaje denso y lubricado, impenetrable al agua. Sus orejas son muy pequeñas y permanecen casi ocultas bajo el pelo. La cola, que le sirve de timón, es ancha y aplanada en la base, y algo puntiaguda en su extremo. Rasgos anatómicos que evidencian como se encuentra adaptado a pasar gran parte de su vida activa en el agua.

El color del pelaje es pardo o canela, pasando a gris sucio en las partes inferiores, más pálido, casi blanco, en la garganta, muy representativa de la especie.

La nutria es sedentaria y territorial (hasta 10 Km. de río), comenzando su actividad al anochecer, siendo capaz de recorrer varios Km. en busca de sustento, siendo suficiente unos 600 gr. para satisfacer sus necesidades vitales diarias, siendo los peces, los que forman la base de su dieta (70-80%), la que completa con cangrejos de río, ranas, reptiles, aves, ratas de agua, desmán, etc. aun cuando, como buen oportunista, puede aprovechar explosiones ocasionales de algunas especies como anfibios, y prácticamente limitar a ellos su dieta durante el periodo de abundancia.

El examen de los dientes de la nutria permite comprobar su adaptación carnívora.

Durante el día pasa escondida y dormida mucho tiempo, en cuevas subterráneas o masas de vegetación y en menor medida en troncos de viejos troncos o incluso ocupando guaridas o refugios de otros mamíferos como zorros o tejones, pero siempre y por lo general cerca de los cursos fluviales, al estar adaptados a ellos su ecología y alimentación.

La nutria es una especie propia de ecosistemas acuáticos, encontrándosela desde el litoral hasta la alta montaña. Se encuentra en ríos, arroyos, lagos, lagunas, marismas y cualquier lugar con presencia de agua. En el océano Atlántico (mar Cantábrico incluido), las nutrias viven en aguas de rías, desembocaduras de ríos y también en la costa, tanto de Galicia y Asturias, como en el sur y SO de Portugal y en el SO de Andalucía. A nivel mundial se distribuye por la región Paleártica, incluido el norte de África, y parte de la región Indo-malaya.

La nutria era una especie que estaba presente en toda la geografía peninsular hasta mediados del siglo XX. A partir de los años 50 del pasado siglo la nutria experimentó un dramático proceso de rarefacción que la llevó a desaparecer de gran parte de la Península, especialmente en su mitad este y en las zonas más habitadas. Hacia 1987 se produce una inflexión, iniciándose un proceso de recuperación que sigue en la actualidad, aun cuando en el Levante y este de Andalucía este proceso es mucho más lento y sigue ausente de muchas regiones históricas. Se piensa que ha sido la presencia del cangrejo rojo americano lo que más ha favorecido su expansión, aun cuando pueden haber influido otras circunstancias que no están bien estudiadas.

La nutria tiene muy buen oído, aunque no está adaptado a la orientación subacuática, el sentido del olfato lo tiene también muy agudizado. El tacto es también muy sensible, especialmente las vibrisas faciales, largas y llamativas, en el hocico, boca, mentón y palpados. La vista está adaptada para funcionar tanto dentro como fuera del agua, contando con lentes oculares ligeramente esféricas.

DATOS DE LA ESPECIE

La trucha común forma parte importante de la dieta alimenticia de la nutria.

Imagen cedida por su autor fuera de concurso.

Longevidad: La vida media se estima en torno a los 8 a 12 años, y la máxima en los15 años en libertad, estando constado un caso de 19 años de vida en cautividad. La mortalidad en el primer año se estima en el 25 % llegando hasta el 50% en el segundo año, debido a la dispersión juvenil y las dificultades que encuentran para superar esta etapa de su vida. Se estima que el 10 % sobrevive hasta los 10 años y tan solo un 1 ó 2 % hasta los 15 años.

Celo: La nutria es una especie capaz de reproducirse en cualquier momento del año y que adapta su ciclo biológico a los ciclos de abundancia de sus presas principales. Las sequías constituyen un factor regulador importante, y pueden afectar el éxito reproductor y las épocas de nacimiento. La cópula va precedida de una persecución dentro y fuera del agua, la cópula en sí dura de 10 a 30 minutos.

Gestación: La gestación es de aproximadamente dos meses, al término de la cual nacen 1-5 crías, más frecuentemente tan solo 1 ó 2.

Parto: Como el celo, pueden tener lugar en cualquier época del año, aunque en España parecen ser más frecuentes entre abril y junio. En los días previos al parto la hembra construye un nido en una cámara de la madriguera, que acondiciona con vegetación ribereña, musgos y hojas. En nido raramente se sitúa entre la vegetación espesa como zarzas y juncos.

Duración de la lactancia: Al nacer los cachorros miden tan solo unos 12 cms. naciendo con los ojos cerrados, los que no abrirán hasta los 30 ó 35 días. Al principio maman cada 3 ó 4 horas durante 10 ó 15 minutos. A los 2 meses, cuando pesan aproximadamente un kilo, ya comienzan a tomar alimento sólido y a efectuar cortos desplazamientos. A los 2 ó 3 meses toman ya su primer baño y comienzan a salir de la madriguera, siendo totalmente destetados a las 14 semanas. A los 4 meses acompañan a la madre en sus cacerías, la que suele entregarle piezas heridas para habituarlos a su contacto muerte. En esta época de su vida son muy juguetones, utilizando los llamados toboganes. Acompañaran a la madre hasta alcanzar aproximadamente un año de vida. Momento a partir del cual llevan a cabo una dispersión juvenil en busca de nuevos territorios en los que asentarse.

Madurez sexual: En torno al segundo año de vida, cuando ya se han independizado.

Alimentación: Los peces forman la base de su dieta (70-80%), la que completa con cangrejos de río, ranas, reptiles, aves, ratas de agua, desmán, etc. aun cuando, como buen oportunista, puede aprovechar explosiones ocasionales de algunas especies como anfibios, y prácticamente limitar a ellos su dieta durante el periodo de abundancia. La fruta también puede incluirse ocasionalmente en su dieta.

Hábitats: Su hábitat preferido está situado en las orillas de los ríos bordeadas por bosques, vegetación espesa o paredes de piedra. Le gustan las aguas cristalinas con fondos pedregosos. Su madriguera suele estar ubicada al borde del agua, aprovechando cuevas naturales, madrigueras abandonadas, entre la maleza de las isletas de los ríos, etc. y disponen de una abertura para mantener ventilada la guarida. El suelo del nido suele estar compuesto por hierba seca, o bien con musgo y hojas. En ellas se suelen encontrar deyecciones, y si hay crías dentro, tienen un olor desagradable y penetrante. Fuera del periodo de cría, la nutria no tiene domicilio fijo, valiéndose de diversos refugios temporales para descansar o pasar algunas noches. El nido de cría suele situarlo en arroyos laterales, protegidos de una posible crecida del río.

Huellas: Tiene forma redondeada y deja marcados los cinco dedos (en ocasiones cuatro, al no aparecer marcado el dedo interior); en terrenos muy blandos marca las uñas y muy raramente las membranas interdigitales. Pueden diferenciarse la huella de las patas delanteras y trasera, y ello en cuanto que las primeras (delanteras) son más redondeadas que las traseras de aspecto y forma más alargada: de 6,5 x 7 cms. las delanteras y 6 x 9 las traseras.

Se puede prestar a confusión con otros mustélidos como el turón y los visones, de las que se diferencian por su tamaño, al ser más grandes las de la nutria: el tamaño no supera los 3,5 x 2',5 cm. en el turón.

Excrementos: El tamaño y la consistencia son variables, aun cuando suelen ser de aspecto compacto y cilíndrico de unos 10 cms. de largo por 1 cm. de ancho y suelen contener escamas, espinas de peces y restos del caparazón de los cangrejos consumidos. Frescos son negros y mucilaginosos, aunque al secarse se tornan más claros. Por lo general tienen menos consistencia que los de otros carnívoros y se suelen deshacer al cogerlos.

Aunque también pueden prestarse a confusión con otros mustélidos como el turón y los visones, se diferencian no solo por el tamaño (mayor en la nutria) sino además por el olor de modo que mientras que en la nutria los excrementos no despiden mal olor en las otras especies despiden un olor fuerte y desagradable.

Otros rastros: Restos de comida, particularmente peces, de los que no suele consumir la cabeza en las presas grandes; toboganes de juego de las crías o arañazos en el suelo son algunos de los rastros que deja la nutria.

Dimorfismo sexual: Acusado. Los machos son de mayor tamaño que las hembras: el peso oscila entre 6,1 - 9,4 Kg. en los machos y 4,4 – 6,5 Kg. en las hembras.

Enemigos naturales: No los tiene, el hombre ha sido el único y tradicional enemigo natural de la nutria, que la perseguía para quitarle la piel, muy apreciada en peletería. Dentro de los carnívoros se han citado algunos ataques por lobos y en menor medida por osos.

Curiosidades ecológicas: Se ha estimado que la nutria un excelente bioindicador de la calidad de agua de un lugar, interpretándose su presencia en un lugar como reflejo de la calidad de sus aguas.

Principales problemáticas: Una de las principales amenazas de la especie es la contaminación de los ríos, ya sea orgánica, que provoca la eutrofización de las aguas o química, no solo por los efectos directos sobre el animal, sino particularmente por la pérdida de biodiversidad animal, y con ello alimento. Otra de las amenazas importantes para la especie es la destrucción del hábitat, provocada por canalizaciones, extracciones de áridos, embalses, talas de vegetación de ribera, y en general, cualquier actuación deforestadota o de movimientos de tierras que afecte a la estructura de los márgenes y el lecho de los ríos, que suponen la pérdida de zonas de refugio, cría y alimentación, al tiempo que contribuye al aislamiento de sus poblaciones. La escasez de agua debida a factores naturales como sequía y erosión, o a factores artificiales como sobreexplotación de los recursos hídricos también puede afectar de modo muy negativo a la supervivencia de la especie. Se estima que las nutrias no pueden sobrevivir en ríos cuyo caudal se vea reducido por debajo de 1 m3/se.

Cria de Visones

http://mediambient.gencat.net/Images/43_60892.pdf

Carpinchos4

Reproducción

Crías de capibara con su madre.

El macho es quien toma la iniciativa en la copulación, ya que es él, el que persigue la hembra, primero por tierra y después dentro del agua. El aparejamiento tiene lugar en aguas poco profundas, después de entre seis y ocho rápidos empujes, el acto sexual llega a su fin. El coito se puede repetir después de un rato, hasta veinte veces o bien con la misma pareja o con parejas diferentes.

El aparejamiento puede tener lugar en cualquier época del año, pero la mayoría de nacimientos suelen ser en la estación lluviosa (de abril a mayo en el norte de Sudamérica y en octubre al sur del continente). Generalmente, cada hembra pare una vez por año, pero si las condiciones climáticas son favorables pueden hacerlo dos veces. El periodo de gestación dura unos 110 días en la subespecie septentrional y unos 150 en la meridional. Los capibaras son multíparos, y cada parto se compone de una media de cuatro crías, pero puede variar entres dos y ocho. Las hembras tienen diez mugrones que están colocados por parejas en el vientre.

No construyen nidos, y pueden dar a luz en cualquier sitio de su territorio. Las crías son marcadamente precoces, pesan aproximadamente 1500 g al nacer, presentan un pelaje completo y con los dientes permanentes. Poco después del nacimiento, las crías son capaces de comer hierba y pasan a ser independientes después de tres o cuatro meses. Las crías forman un grupo propio dentro del grupo principal. Ambos sexos asumen la madurez sexual aproximadamente a los veintidós meses de edad.

La longevidad de los capibaras en estado natural varia entre ocho y diez años, mientras que los ejemplares en cautividad pueden llegar a los doce años.

Enemigos naturales

Los enemigos naturales más destacados del capibara son sobre todo félidos como el jaguar o el ocelote, pero también los perros venaderos y los caimanes. A veces, las crías son víctimas de aves de presa como las harpías, o de reptiles como la anaconda.[5]

Relación con los humanos

Los pueblos indígenas sudamericanos ya cazaban el capibara para consumir la carne procesando la piel y utilizando los dientes incisivos con fines decorativos. Los capibaras también tienen un papel en la mitología de estos pueblos. En las creencias tradicionales de los Yanomamos, cada recién nacido tiene un doble en forma de capibara o de tapir que le da la fuerza vital: si el doble animal se muere, también morirá la persona.

Caza y usos

Los carpinchos son cazados por su piel y su carne. En muchas regiones hay cazadores profesionales nombrandos «carpincheros», que ejercen la caza con fines comerciales, también son muy numerosas las personas que los caza para uso propio. El cuero del capibara, de marrón claro y con pequeñas manchas más claras, es especialmente apreciado en Argentina. Además de guantes, cinturones y chaquetas de cuero, también se hacen sillas de montar y bridas. En la parte sur de se hace servir una aceite obtenido de la grasa subcutánea del carpincho como remedio natural.

La carne del capibara tiene un olor fuerte, es consumida especialmente en Venezuela, donde la secan, la ponen en escabeche y se la comen los días de ayuno. Es creencia extendida en Sudamérica que existe un documento eclesiástico oficial, que permitía clasificar al capibara como pescado, por motivo de su modo de vida, su olor similar al del pescado y su piel poco peluda, es una leyenda, y existen leyendas similares en otras religiones de la Tierra sobre otros animales acuáticos, como por ejemplo los castores.

En Argentina y Uruguay, la carne sirve principalmente para hacer salchichas. Especialmente en la región de los Llanos, y a causa de los múltiples usos de este animal, ya hay intentos de criar capibaras en granjas con fines comerciales. Los propietarios de pastos también los persiguen, especialmente durante la estación seca, ya que consideran que los capibaras arrasan con la comida de sus animales.

Existen personas que creen que es bueno cazar a los capibaras por los supuestos daños que ocasionan en la agricultura; especialmente en las plantaciones, pueden causar una devastación considerable, y en algunos sitios se les considera una plaga.

Conservación y amenazas

Muchos de los hábitat adecuados para los capibaras se encuentran en regiones muy utilizadas para el pastoreo. Como los humanos preparan fuentes de agua para sus animales, minimizan la cantidad de carnívoros por medio de la caza y como los bovinos mantienen la hierba corta, en muchas zonas se ha producido un aumento de la población de capibaras. Censos de los latifundios bovinos de la región de los Llanos revelaron una densidad de entre cincuenta y trescientos capibaras por kilómetro cuadrado.

En las regiones en que son cazados en cantidades comerciales, como por ejemplo en muchas regiones de Venezuela, ya se consideran raros. En otras regiones, como en Perú, han desaparecido o su número se ha reducido drásticamente. Aunque, en general son abundantes y tienen en una amplia distribución, de manera que no se les considera una especia amenazada. Sin embargo muchas personas consideran que es cruel la matanza de dicho animal, ya que se hace a garrotazos, disparos o con perros de caza.

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Vida social

Viven en grupos, que pueden estar constituidos por una pareja y sus crías, o por un grupo más grande de ejemplares adultos. La medida de los grupos varía entre seis y veinte animales. En algunos casos raros también se puede observar ejemplares solitarios, casi siempre machos adultos.

La medida de los grupos y su estilo de vida depende de la estación del año y del hábitat. Durante la estación lluviosa, los capibaras se extienden por una gran región, de manera que disminuye la medida del grupo. Durante esta estación, comen mucho y acumulan una reserva de grasa. La cría de los recién nacidos también se produce principalmente durante la estación lluviosa, Durante la estación seca, muchos ejemplares se reúnen alrededor de los ríos y lagos más grandes, formando grupos más numerosos. Durante esta estación, la mortalidad es notablemente más alta, ya que aumenta el hambre y las enfermedades y con la desaparición de las plantas que les sirven de protección, los capibaras son más vulnerables a los ataques de los predadores. Investigadores de Venezuela indican una media de los grupos de 5,6 animales durante la estación de lluvias y de 15,9 en el mes de marzo, el más seco. En periodos prolongados de sequedad , se pueden formar grandes grupos de hasta cien ejemplares, que se reúnen cerca de las aguas que quedan. Aunque estos agrupamientos son inestables y no duran mucho.

Cada grupo tanto familiar como mixto está liderado por un macho dominante,[10] que normalmente ocupa esta posición durante muchos años. Después vienen una o diversas hembras con sus crías y a veces los machos subordinados también forman parte del grupo. La jerarquía suele ser estable y estar bien marcada tanto entre los machos como entre las hembras, y se establece por medio de combates parcialmente agresivos.

Vista frontal de un capibara.

Cada grupo habita en un territorio de entre 5 y 17 hectáreas. Aunque, los animales suelen permanecer dentro de una región de unas 10 hectáreas de superficie, que defienden contra las incursiones de otros ejemplares de la misma especie. Marcan el territorio por medio de glándulas odoríferas; en los machos se encuentran situadas sobre la nariz, y los dos sexos tienen en la región del ano (glándulas anales).

Se comunican entre ellos por medio de una variedad de vocalizaciones. Entre ellos hay un sonido parecido al ronroneo de los gatos, que indica sumisión, un grito de alarma parecido a un ladrido de perro, una manera de clic que expresa felicidad, silbidos estridentes y gruñidos.

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Comportamiento

Actividad

Carpincho nadando en los Esteros del Iberá.

Los capibaras son animales principalmente crepusculares. Pasan el calor del día en agujeros en el barro o dentro de las aguas.[5] Para dormir se esconden entre una vegetación espesa; no les hace falta ninguna cueva. En cambio, en las zonas donde son molestados por las actividades humanas, cambian y adoptan un estilo de vida nocturno.

Si un carpincho advierte peligro, avisa a los demás con un ladrido corto, y de inmediato todos corren trotando con una velocidad equiparable a la de un caballo a fin de ponerse a salvo en el agua. Pueden bucear y permanecer bajo el agua hasta cinco minutos, y son capaces de nadar con todo el cuerpo sumergido excepto las orejas, los orificios nasales y los ojos. Otro experto nadador sudamericano, perteneciente a otra familia de roedores, es el coipo (Myocastor coypus). Aunque a veces también se esconden entre plantas vegetales espesas.

Charles Darwin describía así el comportamiento de esta especie:

Durante el día están tendidos entre las plantas acuáticas o van tranquilamente a pacer la hierba de la llanura. Vistos desde cierta distancia, su paso y su color les hace parecerse a los cerdos; pero cuando están sentados, vigilando con atención todo lo que pasa, vuelven a adquirir el aspecto de sus congéneres los cavias y los conejos.




Producción de Chinchillas

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